La Audiencia Provincial de Pontevedra ha dictado una dura sentencia contra una conductora de la empresa municipal de transporte Vitrasa y su pareja sentimental por provocar el incendio de dos autobuses urbanos en Vigo durante la noche del 30 de abril de 2023. Ambos han sido condenados a 15 años de prisión por un delito de incendio con riesgo para la vida e integridad física de las personas, y deberán abonar conjuntamente una indemnización de 309.555 euros a la aseguradora del vehículo y otros 64.415,81 euros a la empresa Viguesa de Transportes S.L.
Además, el compañero sentimental de la conductora ha sido condenado a otros siete años de prisión adicionales por provocar un segundo incendio esa misma noche, en un autobús distinto, y al pago de 4.673 euros en concepto de daños.
Una acción concertada con desprecio al riesgo
Según la sentencia, el acusado subió a un autobús con nueve pasajeros en la calle Tomás Alonso a las 21:52 horas y colocó un artefacto incendiario casero —una bolsa con material combustible y gasolina— bajo un asiento. Tras prenderle fuego, gritó “fuego”, provocando el freno de emergencia por parte del conductor y su posterior huida. El incendio fue sofocado gracias al uso de un extintor por el conductor, y no llegó a propagarse, aunque los daños alcanzaron los 4.673 euros.
Poco después, el mismo individuo se subió a otro autobús conducido por su pareja sentimental, previamente concertada con él, y repitió la acción: encendió un artefacto similar cuando se aproximaban a la céntrica intersección de Urzáiz con Colón, volvió a gritar “fuego” y descendió rápidamente del vehículo. Tanto la conductora como la única pasajera que viajaba en ese momento lograron salir del autobús, que acabó completamente calcinado.
Riesgo extremo por tratarse de un autobús híbrido
Los magistrados subrayan la mayor peligrosidad del segundo incendio, al tratarse de un autobús híbrido con baterías de alta capacidad, lo que dificultó su extinción y aumentó el riesgo de explosión. El fuego afectó también a la marquesina de la parada, que fue destruida, y provocó una grave situación de riesgo para viandantes y vehículos, que solo pudo ser contenida gracias a la rápida actuación de la Policía Nacional, que acordonó la zona.
La sentencia destaca que, en este caso, la conductora no realizó ningún intento por apagar el fuego, a diferencia del primer incidente, lo que agrava su responsabilidad. La resolución judicial recalca que la intención de ambos acusados fue clara, y que los hechos fueron ejecutados con pleno conocimiento del peligro para la vida de las personas.
La sentencia no es firme
El fallo de la sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra no es firme, y contra él cabe recurso ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG).