Los antiguos edificios de Prensa Española, que albergaron las instalaciones del diario ABC y de la revista Blanco y Negro, han sido declarados Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento. La Comunidad de Madrid comunicó la decisión el 7 de noviembre y destacó la importancia histórica del conjunto y su singularidad dentro de la arquitectura industrial de la capital.
El reconocimiento se refiere a un complejo situado en Serrano, 61, con fachada también al paseo de la Castellana. Su historia combina actividad editorial, transformaciones constructivas y artes decorativas. La noticia permite volver sobre un patrimonio asociado a la producción de periódicos y revistas, más allá de los monumentos vinculados a usos religiosos o palaciegos.
Un conjunto construido para producir publicaciones
La información oficial explica que los inmuebles se levantaron y ampliaron en distintas épocas. Esa evolución dejó una combinación de estilos neoplaterescos y neomudéjares junto a soluciones racionalistas posteriores. La arquitectura refleja, por tanto, varias etapas de adaptación de un mismo espacio a las necesidades del trabajo editorial.
La conexión entre las dos calles es otro de sus rasgos destacados. Los accesos desde Serrano y Castellana se comunican mediante una organización interior que salva el desnivel del terreno. La distribución no respondía únicamente a una intención representativa: debía permitir el funcionamiento de redacciones, talleres de impresión y zonas de maquinaria.
El aprovechamiento de la luz natural y la organización del espacio formaron parte de las soluciones incorporadas a su diseño. Según la Comunidad, también se contemplaron medidas de seguridad y salud para los trabajadores. Esa dimensión funcional ayuda a comprender el inmueble como lugar de producción, además de como pieza del paisaje urbano.
Vidrieras, cerámicas y forja en el patrimonio editorial
Entre los elementos artísticos conservados figuran vidrieras de la Casa Maumejean y cerámicas vitrificadas de talleres como Daniel Zuloaga, Hermanos Mensaque y Casa González. La relación oficial incluye pinturas murales de José Arija y trabajos de hierro de Masriera en puertas y ventanas. Las artes aplicadas forman así parte de la valoración del conjunto.
La cobertura de El Diario de Madrid sitúa igualmente el interés de estos edificios en la unión entre historia de la prensa y arquitectura industrial. Su información recoge la sucesión de estilos y el vínculo de los espacios con las distintas fases de elaboración de las publicaciones, una lectura coincidente con la descripción institucional.
El complejo fue un centro de producción editorial desde finales del siglo XIX hasta la década de 1930, según la comunicación autonómica. La declaración anunciada reconoce esa trayectoria y la conservación de elementos que permiten identificar los usos originales. No supone, por sí misma, el anuncio de un museo nuevo ni de un programa de visitas.
El valor de la noticia está en el reconocimiento de una memoria material de la prensa: los lugares donde se redactaban, componían e imprimían las publicaciones. La combinación de organización industrial y decoración artística distingue a este conjunto y permite entender por qué su protección se vincula tanto a la historia como a la arquitectura.
Imagen destacada: ilustración generada con inteligencia artificial. Imagen de recurso; no fotografía documental del acontecimiento.
Fuentes: Comunidad de Madrid; El Diario de Madrid.

